
¿Te imaginas despertar un día sin dudar de ti?
¿Sin complacer los demás, renunciándote?
¿Sin tener que trabajar duro para demostrar tu valía?
¿Sin avergonzarte de como eres?
Lo puedes hacer realidad. Lo digo por mi propia experiencia…Si has crecido en un entorno donde el amor era condicional, donde ser “buena niña” era el precio para recibir una mirada, un gesto o una palabra cariñosa, tu cuerpo, hoy en día, guarda una memoria profunda: la de no ser suficiente. Esa herida traumática que está grabada en tu sistema nervioso no se sana solamente con afirmaciones positivas dichas a diario delante del espejo…
Porque ¡la sensación de valía y de dignidad son experiencias corporales!Es importante que sepas: la sanación empezará cuando tu cuerpo será capaz de percibir cada vez más señales de seguridad y no de amenaza. La transformación real tendrá lugar cuando tu cuerpo, por fin, sienta que ya no tiene que pelear constantemente, huir para esconderse, adular o paralizarse (respuestas naturales, protectoras del sistema nervioso) para ser amada. La clave es la curiosidad y la autocompasión hacia ti misma y tu historia. Tu cuerpo es sabio.
Y te indicará el camino si estás conectada con él y si conoces su lenguaje (sensación sentida). Porque sin conocer el funcionamiento del sistema nervioso y sin reconocer tu infancia dolorosa, será difícil avanzar… Volver a ti no es un camino rápido… Requiere constancia y paciencia. Sin lugar a dudas, requiere compromiso por tu parte.
Cada vez que eliges habitarte: escuchar tu cuerpo, respetar tus ritmos, honrar tus mecanismos de protección que te ayudaron a sobrevivir hechos dolorosos de tu infancia, estás transformando tu antigua historia de “No soy suficiente” en una nueva:
“EL MUNDO ES UN LUGAR SEGURO, SOY DIGNA DE AMOR.
”Si deseas que te acompañe a lo largo del camino a la sanación, recuperando la conexión con tu cuerpo estoy a tu disposición.
Con cariño, Ewa
